Sandra no me caía bien. Solía ser grosera conmigo, así que la evitaba. Entonces, cuando se enteró de una reunión evangelística en mi iglesia y me preguntó si podía ir, susurré indiferente: «Voy a ver».
Era el médico que nunca rechazaba a un paciente, aunque algunos no podían pagarle y él mismo había experimentado el rechazo de la sociedad. A pesar del destacado historial de Harold en sus estudios, ningún hospital en Londres lo contrató por el color de su piel. Entonces, en 1913, abrió su propio consultorio en su casa, donde solía atender gratis a los pobres. El Dr. Harold Moody dedicó su vida a ayudar a los discriminados, lo que le valió el título de «Martin Luther King británico».
«Maté gente en el pasado —dijo Tanitan—, pero desde que decidí creer en Jesucristo, Él no me permitirá cometer más tales prácticas». Tanitan, miembro de la tribu ilongot de las montañas de Sierra Madre en Filipinas, provenía de una cultura de cazadores de cabezas: cazar humanos y cortarles la cabeza. Al comparar su vida antes de conocer a Dios con su vida actual, dijo: «Antes tenía miedo de morir pero no miedo de matar. Ahora, tengo miedo de matar pero no miedo de morir».
El director de la empresa dañaba a los empleados con su lengua afilada. Todos le tenían miedo, incluso Gabriel. Pero un día, el director reprendió a una nueva empleada, haciéndola llorar; entonces, Gabriel la defendió.
Mi amigo Alex, editor de libros, esperaba recibir un correo disgustado de un autor. Había trabajado durante meses en el manuscrito del cliente. Inesperadamente, la editorial decidió detener la publicación del libro debido a problemas internos. Después de enviarle al autor la mala noticia, Alex se preparó.
Pieter besa cada noche un retrato enmarcado de sus ancianos padres. Han pasado muchos años desde la última vez que estuvo con ellos. Cuando era joven adulto y decidió seguir a Jesús, su familia y su comunidad lo presionaron para que abandonara su nueva fe. Al no hacerlo, sus padres lo desheredaron. «En la Biblia, Dios prometió que ayudaría a sus hijos en tiempos difíciles, y yo le creí —dijo Pieter—. Elegir seguirlo trajo sufrimiento, pero Él me ha ayudado a soportar». Como está seguro de que Dios cumple lo que dice, puede actuar confiando en sus promesas.
Visitar Suiza había sido siempre el sueño de mi papá. Cuando le diagnosticaron demencia senil, mi mamá decidió acompañarlo mientras aún estaba físicamente apto. «Un día, mientras la nieve caía a nuestro alrededor en el monte Titlis —dijo ella—, vi en el rostro de tu padre una alegría profunda. Su sueño hecho realidad». Pero más tarde, lágrimas brotaron de mi mamá cuando mi papá preguntó: «¿Dónde estamos?».
Cuando era adolescente, tenía una relación tensa con Lisa, una compañera de la iglesia, así que me desanimé al saber que compartiríamos la habitación en el campamento de verano. Pero la semana transcurrió sin problemas.
Carlos evitaba a los trabajadores migrantes en su edificio. Sus costumbres, tan diferentes a las suyas, lo molestaban. Pero un día, mientras oraba, se le cruzó un pensamiento: Han sido tus vecinos durante años y nunca les has compartido el evangelio. Piensa bien en tu actitud hacia ellos.
Sobre mi escritorio hay un tablero con recordatorios. En él, está sujeta una lista titulada: «10 hábitos para una gran salud», que recorté hace años de una revista de nutrición. Hace poco, me sorprendió darme cuenta de que, aunque veo esta lista todos los días, solo podía recordar cuatro elementos. La lista se había vuelto una parte tan familiar de mi entorno diario que la miraba sin realmente verla ni seguir lo que decía.